viernes, 24 de diciembre de 2010



No quiero un perro por capricho, o por querer tenerlo.

Es porque no entiendo a las personas, son muy complicadas, y se que un animal es de corazón puro.
Se que no me engañará, no me ignorará, ni me lastimará.

Será siempre fiel a cambio de que lo alimente, cuide y saque a pasear.

Quiero un perro porque siento que es el único ser vivo que puede darme ese cariño que necesito, aunque sea por ahora.


Es mucho más serio que un capricho mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario